Fallece Antonio Álvarez-Ossorio y Costa, Presidente del Coatpo durante 35 años
Publicada o 24/03/26

Su apuesta más personal en Pontevedra fue la compra y minuciosa rehabilitación de la Casona del Muelle, en el centro histórico, para instalar la delegación de Pontevedra del Colegio, rescatar aquel inmueble en la cuesta de San Telmo no fue una simple operación logística, sino una declaración de intenciones: un empeño vital por devolverle el pulso al patrimonio local y demostrar a pie de calle que los Aparejadores debían ser los primeros custodios de la memoria arquitectónica. Una visión de crecimiento y arraigo que también aplicó en la ciudad olívica, logrando la ampliación de las instalaciones colegiales en la céntrica Plaza de Portugal de Vigo. D.E.P.

La piedra antigua de la Enfesta de San Telmo, un espacio donde Pontevedra guarda su memoria marinera, amaneció este martes con el peso de una ausencia notable. En ese rincón empedrado del casco histórico se levanta la Casona del Muelle, un edificio rehabilitado que respira la esencia de la Boa Vila y que hoy sirve de testamento vital y tangible de Antonio Álvarez-Ossorio y Costa. El hombre que empuñó el timón del Colegio Oficial de la Arquitectura Técnica de Pontevedra (Coatpo) durante treinta y cinco años falleció ayer, 23 de marzo, en Vigo, dejando tras de sí el recuerdo de quien entendió que construir el futuro de su profesión obligaba, irremediablemente, a rescatar y dignificar el pasado.

Natural de Marín, Álvarez-Ossorio no fue nunca un burócrata de despachos grises y expedientes fríos. Su perfil trazaba una línea donde la escuadra y el cartabón se cruzaban con una sensibilidad profunda por el patrimonio. Se formó en los rigores del cálculo y la estructura en la Escuela Universitaria de Arquitectura Técnica de Burgos y obtuvo el grado en Ingeniería de Edificación por la Universidad Europea de Madrid. Sumó la licenciatura en Historia del Arte por la Universidad de Santiago de Compostela para afinar su mirada. Esa doble vertiente, la técnica y la humanista, cristalizó en decisiones que cambiaron la fisonomía institucional del sector en la provincia.

Bajo su larguísimo mandato, que abarcó desde 1978 hasta 2013, el Colegio no buscó acomodo en polígonos asépticos. Su apuesta más personal y perdurable en Pontevedra fue precisamente la compra y minuciosa rehabilitación de la Casona del Muelle para instalar la delegación en la Boa Vila. Rescatar aquel inmueble en la cuesta de San Telmo no fue una simple operación logística, sino una declaración de intenciones: un empeño vital por devolverle el pulso al patrimonio local y demostrar a pie de calle que los aparejadores debían ser los primeros custodios de la memoria arquitectónica. Una visión de crecimiento y arraigo que también aplicó en la ciudad olívica, logrando la ampliación de las instalaciones colegiales en la céntrica Plaza de Portugal de Vigo.

La actual Junta de Gobierno del COATPO, encabezada por Manuel Rañó Rodríguez, ponía palabras esta mañana al luto de toda una red de profesionales. Rañó destacó la plena dedicación y la implicación absoluta de Álvarez-Ossorio durante más de tres décadas ininterrumpidas, recordando a un hombre que ejerció de escudo y motor para los suyos. Fue, en palabras de sus propios compañeros, un partícipe activo en la transformación del oficio, un profesional armado con sólidos valores morales, amplísimos conocimientos y una capacidad de trabajo que le permitió capitanear el vertiginoso salto de la profesión: desde la vieja época de los planos en papel vegetal hasta la informatización y modernización absoluta del Colegio frente a los constantes embates de los cambios legislativos.

Era hijo de militar, el teniente coronel Antonio Álvarez-Ossorio, que dirigió la desaparecida Escuela de Transmisiones y Electrónica de la Armada, la ETEA de Vigo, por cuyas instalaciones pasaron generaciones y generaciones de jóvenes para hacer la mili obligatoria. Pero él mostró otras inquietudes profesionales desde muy joven. Tuvo una estrecha vinculación con Compostela, donde vivió las peleas universitarias contra el régimen franquista.

Álvarez-Ossorio formó parte del órgano de gobierno del Consejo General de la Arquitectura Técnica y participó en la creación de la Mutua Aseguradora de Aparejadores y Arquitectos Técnicos (Musaat). Fue también uno de los creadores del Consello Galego da Arquitectura Técnica, según destacaba hoy el colegio pontevedrés, que destacó «su plena dedicación e implicación» en la defensa de estos profesionales.

Recuerdan que fue partícipe de la transformación de la profesión, con una capacidad de trabajo encomiable y «sólidos valores morales y contrastados conocimientos».

Ficheiros
  • No hay ficheiros en esta noticia.
Relacións
  • No hay relacións en esta noticia.